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EL EX PRESIDENTE BARCELONISTA TOPO CON HACIENDA

Categoría: El Análisis de Demetrio Publicado el 16 Noviembre 2014
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La trayectoria de José Luís Núñez (Baracaldo, Vizcaya, 1931) se movió siempre entre sus dos grandes pasiones: el FC Barcelona, del que fue su presidente más longevo, y el negocio inmobiliario, donde cosechó una impronta personal hoy empañada por su ingreso en prisión por el "caso Hacienda". A los 81 años, Núñez tendrá que afrontar su hora más difícil tras desestimar la Audiencia de Barcelona su último recurso para evitar la cárcel tras la condena impuesta por el Tribunal Supremo por este caso, relacionado con una trama de corrupción de inspectores de Hacienda en Cataluña.

Santo y seña del grupo constructor e inmobiliario Núñez y Navarro y presidente del Barça entre 1978 y 2000, su padre era policía aduanero y con seis meses su familia se trasladó a la localidad fronteriza de Port-Bou, para en 1938 asentarse en Barcelona.

Hombre hecho a sí mismo, ahorrador y de trato campechano, comenzó a trabajar a los catorce años y se costeó sus estudios de contabilidad. A los 21 se convirtió en agente de seguros, actividad que ejerció hasta que en la segunda mitad de los años cincuenta creó con su suegro, Francisco Navarro, la sociedad "Navarro y Núñez".

Su suegro se encargaba de las obras y Núñez y su esposa de la administración, pero con el tiempo fue tomando el control de las empresas que se creaban y logró anteponer su nombre al de su suegro.

Los expansivos años sesenta permitieron a Núñez levantar un imperio inmobiliario y en 1967, al abrigo de una orden del Ministerio de la Vivienda que favorecía la construcción de pisos de renta libre, inscribió en Barcelona once sociedades y se repartió con su mujer los cargos de presidente, administrador y secretario.

El grupo "Núñez y Navarro" llegó a tener más de cien sociedades filiales, muchas de las cuales sólo fueron constituidas para levantar un único edificio, explotar un parking o un hotel, negocio este último que expandió a partir de mediados de los años setenta.

Pero su perfil empresarial traspasa los círculos económicos en 1978, cuando el 6 de mayo es elegido presidente del F.C. Barcelona superando a Ferrán Ariño y a Nicolás Casaus, con el que posteriormente pactaría.

Núñez seguía siendo "Núñez y Navarro" en el terreno empresarial, pero en paralelo crecía con fuerza, en términos futbolísticos, el "Nuñismo", una manera de hacer, no pocas veces controvertida, pero cuya máxima era que el "socio siempre tiene la razón", lo que le convirtió en una máquina de ganar elecciones.

Tras unos inicios irregulares en cuanto a resultados deportivos, la Recopa de Basilea de 1979 marcó un antes y un después en su mandato, pero sobre todo fue una decisión pragmática, de puro instinto empresarial, la que le permitió presidir una de las épocas más doradas del Barça en el siglo XX.

Y fue una decisión pragmática porque, tras un conato de motín de la plantilla -el motín del Hesperia- en 1988 Núñez decide fichar como entrenador a quien durante muchos años fue uno de sus mayores críticos: ni más ni menos que el "Profeta del gol", Johan Cruyff.

Nacía así un curioso matrimonio de conveniencia que deparó al F.C Barcelona su primera copa de Europa en 1992 con un "Dream team" que, como todos los sueños, se desvaneció dos años más tarde con la derrota por 4 a 0 ante el Milan en Atenas, principio del fin de la etapa azulgrana de Cruyff, que se materializó en 1996.

El "Nuñismo" tuvo otra "bestia negra" impulsada por un joven abogado barcelonés, Joan Laporta, que con la plataforma Elefant Blau le presentó una moción de censura en 1997 que no llegó a prosperar.

Años más tarde, en 2003, Laporta llegaba a la presidencia, lo que fue interpretado como el fin del "Nuñismo", si bien su legado había seguido presente, de manera indirecta, incluso después de dejar el club en 2000 a través de sus sucesores Joan Gaspart y Enric Reyna.

Ya volcado plenamente en sus actividades empresariales, en el 2000 su grupo sumaba un patrimonio que rondaba los 70.000 millones de pesetas.

Pero en 2001 sus empresas y el domicilio particular fueron objeto de dos registros en relación con una supuesta trama de corrupción de inspectores de Hacienda en Cataluña, encabezadas por Ernesto Aguiar y Josep Maria Huguet.

En junio de 2002 prestó declaración ante la juez y en febrero de 2003 dos sentencias del Tribunal Económico y Administrativo Regional de Cataluña avalaban la "correcta" actuación empresarial de su grupo en materia fiscal, lo que contradecía el informe pericial de la Agencia Tributaria.

Por este caso, denominado "Hacienda", fue imputado en junio de 2007, al igual que su hijo, Josep Lluís Jr. El 28 de julio de 2011 la Audiencia de Barcelona le impuso una condena de 6 años, los mismos que a su hijo, por los delitos de cohecho activo y falsedad documental.

Recurrieron la condena y en octubre de 2013 la causa llegó al Tribunal Supremo, quien el 29 de enero siguiente le rebajó la pena a dos años y dos meses de prisión.

Solicitaron el indulto, pero el 21 de octubre de 2014 la Audiencia ordenó su ingreso en prisión, decisión recurrida pero ahora ratificada con la orden de ingreso en prisión.

Núñez fue un personaje importante en el mundo del fútbol. Como ejemplo está en posesión de la insignia de oro de la Federación Catalana de Fútbol (1992) y la Orden de Mérito de la FIFA (2000).

Como constructor fue vocal de la Asociación Nacional de Promotores Constructores de Edificios (1980 a 1990), vicepresidente de la Asociación de Promotores Constructores de Edificios de Barcelona y miembro del Consejo Asesor de la Cámara de Comercio.